lunes, 27 de mayo de 2013

Esto si que es un curso intensivo

Una vez habiendo pasado la euforia de la selección, el siguiente paso consistia en encontrar una manera "polite" de renunciar a lo que en ese entonces era mi trabajo (la idea de renunciar no me desagradaba en lo absoluto), por otra parte también debía conseguir un lugar donde vivir durante 2 meses en la Cd. de México, lugar donde debíamos tomar un curso intensivo de japonés antes de partir a tierras niponas.

En un principio la Cd. de México me parecía un monstruo de ciudad, en la que no me hacía mucha gracia vivir, pero que después de 2 meses sin ningún contratiempo, empecé a ver de otra manera, hasta tal punto que me gusto haber vivido ahí, pero nos estamos desviándo un poco del tema principal, el curso intensivo de japonés.

El curso tuvo lugar en el Instituto Cultural Mexicano Japonés ac. (http://www.icmj.edu.mx/), ubicado en la delegación Coyoacán y en el que justo en frente teníamos un mercado en el que por solo 20 pesos podías darte un festín y no comer durante el resto del día (creánme nunca me enfermé del estómago, le doy mi aprobación).
El curso empezaba a las 9am, y terminaba a las 4pm, con un descanso de media hora para lonchar, era en este lugar y de esta forma que el 9 de enero del 2012, después de un año volvía a ser estudiante.

Recuerdo claramente el primer día que una persona muy sonriente  me saludaba y me decía algo inentendible  para mí, a lo cual me limite a asentir , sonreir e intentar alejarme lo más rápido de ahí (más tarde supe que la persona sonriente era Hozumi Sensei, Directora del Instituto, y que lo que me había dicho era おはようございます, ohayou gozaimasu, que significa buenos días),

Fué ahi cuando conocí a los 32 tomodachies (ともだち, amigos), que serían una parte muy importante de esta aventura en Japón.




Fué en este curso que empezó el contacto con la cultura japonesa, empezando con lo estrictos que eran en la puntualidad (algo que en lo particular me causaba gran problema), pero más que esto era impresionante lo bien organizadas y didácticas que eran sus clases, a tal punto que en 2 meses lograramos saber el japonés mínimo para sobrevivir y no morir de hambre en Japón.

Teniamos 9 senseis, 8 maestras y 1 un maestro, que dividían las clases en: Gramática, frases de uso común, escritura (hiragana, katakana y kanjies básicos), introducción a la cultura japonesa y TPR, lo único que les puedo decir de TPR es que ha sido la clase más estresante que he tenido en mi vida, les comentaré que era tan estresante que hubo quienes llegaron a las lágrimas en esa clase, jajaja, es en serio; pero como nos ayudo para poder tener un mejor entendimiento del idioma japonés.

En el curso se simulaban posibles situaciones a las que nos enfrentariamos en la vida cotidiana, las maestras usaban vestuarios  y actuaban, debíamos prestar atención porque posteriormente nosotros nos convertíamos en actores, en general estas 7 horas de curso, se iban como agua, a excepción de TPR (mugre TPR).


En el curso había exámenes, dictados y tareas a las cuales mínimo les tenías que dedicar 2 horas si no querías recibir un cero como calificación, al principio era gracioso, pero después de recibir muchos calaba y había que esforzarse mucho más, sobre todo porque el nivel del grupo era muy parejo, y si te descuidabas te quedabas atrás. Esto era tan notorio que con un día que faltarás, al siguiente no sabías que estaba pasando.Era mucho lo que se abarcaba por día en clases , hasta que llegaba el punto en el que decías:

"Esto si que es un curso intensivo "


                                        Lo de los ceros no era broma


A diario se nos preguntaba en japonés sobre nuestras actividades, y el tema visto un día anterior se prestaba para hacerte preguntas , relacionándolo con tu vida cotidiana, en serio tenias que estudiar un poco para no quedar en ridículo, o cometer algunos errores que te hagan pasar situaciones incómodas, Akutsu Sensei no habrá quedado con buena impresión de mí después del mal uso y el sentido que le dí a una palabra en un ejemplo, pero mejor olvidémonos de ello y dejémoslo en que era conveniente estudiar aunque sea un poco fuera de clases.

En general el curso también sirvió para unir al grupo, lo que al principio eran 33 desconocidos, al final se convertirían en tu familia en Japón. Los consejos de nuestros profesores, muchos de los cuales fueron de gran utilidad, las clases recibidas por parte de Saru San y Panda San (Señor chango y señor panda), el ambiente que se creó dentro y fuera de las clases,y el famosos kanpaii, かんぱい, palabra que utilizarán mucho si van a Japón, entre muchas otras cosas, se convertirían en una buena base y un punto clave antes de emprender el viaje a tierras niponas, que posteriormente les contaré.



                                                       por lo pronto:   " kanpaiii!!! "

viernes, 24 de mayo de 2013

Japón???, y porqué no?

En el 2011, después de haberme quedado con la espinita clavada por no haber podido salir al extranjero durante mi carrera profesional, y de estar empezándome a aburrir con lo que en ese momento era mi trabajo, (ingeniero en automatización), tenía que plantearme que podía hacer para remediar dicha situación.

Una noche cualquiera estuvé platicando con un amigo que estaba haciendo una estancia técnica en Japón, cuando me hizó la pregunta, y porqué no aplicas para el programa del próximo año?, en ese momento me envíó la convocatoria, (http://www.jica.go.jp/mexico/espanol/activities/becas02.html), y en mi mente solo tenía la pregunta , Japón???
En mi vida nunca había pensado visitar Japón, había rasgos de la cultura que me llamaban la atención, pero también debo admitir que en ese momento había mas aspectos en contra, no conocía el idioma, se trataba de un país sumamente alejado de México, que hasta ese momento nunca había abandonado, pero la principal pregunta en mi mente era, qué demonios voy hacer en Japón?

Tras dias considerando y leyendo la convocatoria  , me entró un ánimo renovado y me dijé a mi mismo:

Japón???, y porqué no?

y fué así que tras 4 meses de estar consiguiendo la documentación, volviéndo a ver a mis profesores de la carrera para poder conseguir alguna recomendación de su parte, y tras 2 entrevistas, una de las cuales casi me cuesta el empleo, el 20 de noviembre del 2011, a las 7 de la mañana y tras haber pasado la noche casi sin dormir por lo mismo,  encontré mi número de registro en el penúltimo lugar de la lista de seleccionados.
Tarde semanas en asimilar que realmente era mi número y que no había cometido ningún error al checarlo.

Y fué en ese momento que el involucramiento con la cultura japonesa y el inicio de una de las experiencias más gratificantes que he vivido, empezaban a tomar forma, el país del sol naciente se convertía en la siguiente meta.