domingo, 18 de agosto de 2013

Kyotooo!!! Asombrosa ciudad

Ya llevábamos viviendo 3 semanas en Kusatsu, y pese a la cercanía con Kyoto (tan sólo 30 minutos en tren), aún no había visitado esta ciudad. Las expectativas que tenía sobre Kyoto eran muchas, y en definitiva esta ciudad cumplió y superó mis expectativas. Una ciudad que combina lo antiguo con lo moderno en perfecta armonía.



Mi primera visita a Kyoto fué motivada por el cumpleaños de una amiga, era la ocasión perfecta para reunir a los kenshuines que vivían en Osaka, Kyoto y Kusatsu. El punto de reunión fué Arashiyama, a las orillas de Kyoto. Para este viaje la mayor parte del grupo de Kusatsu salimos por la mañana, pasamos a un convini para comprar algunos oniguiris , calmar el hambre y emprender el viaje. Tomamos el tren de Minami-Kusatsu con destino a Kyoto, el tren pasa en algunos tramos por la orilla del lago Biwa, por lo que se pueden apreciar paisajes muy agradables, esto hacía que el recorrido se hiciera muy corto, más de lo que ya era. Fué así que en un abrir y cerrar de ojos ya estábamos en la estación de Kyoto (京都駅 , Kyoto Eki).

Fué ahí donde me llevé la primera buena impresión, la estación de Kyoto es una estación muy grande y moderna, tiene un diseño muy peculiar y novedoso, que contrasta con lo que es Kyoto, una ciudad con mucha historia y edificaciones antiguas. Por otro lado esta es una estación con mucho flujo de personas, tanto japoneses como extranjeros, por algo es la ciudad más turística de Japón. Una vez estando en la estación de Kyoto es obligatorio ir al mirador que se encuentra en la parte más alta de la misma, donde podrás disfrutar de la arquitectura y el diseño de la estación , además de una bonita vista de la ciudad.

Arashiyama


En este momento aún no llegábamos a nuestro destino final, aún había que tomar un tren rumbo a la estación de Saga-Arashiyama. En contraste con la estacion de Kyoto, esta es mucho más pequeña y más rústica, muy acorde con el paisaje alrededor, saliendo aún no sabíamos exactamente como llegar a nuestro punto de reunión, pero siempre es buena idea seguir el flujo de gente (esto sirvió muchas veces), fué así que llegamos a un puente de madera que cruza el río Ōi , lugar donde ya nos esperaban los otros tomodachies.

Río Oi


En ese punto el paisaje era muy impresionante, el río Oi, rodeado por montañas, y en la falda de las montañas tradicionales casas japonesas, un buen paisaje para tomar fotos. Después de reunirnos con los otros tomodachies, había mucho que contar pese a solo haber pasado 3 semanas desde que dejamos el centro JICA. Fué así como emprendimos el camino hacia el bosque de bamboos, un lugar literalmente rodeado de altos bamboos, una de las principales atracciones de Arashiyama. A lo largo de este camino hay muchas desviaciones, vale la pena tomar una que otra, hay muchas vistas escénicas al final de estas desviaciones, vale la pena hacerlo.

Bosque de Bamboos



El porque vale la pena tomar una que otra desviación


Después del bosque de bamboos llegamos a la entrada del templo Tenryu-ji, un templo budista en medio de las montañas, donde en su interior hay diversos jardines Zen y pinturas antiguas, recuerdo que la que más me gusto, fué la de un dragón que cubría todo un muro. En este lugar existen salas abiertas al público con pisos de tatami, donde se puede entrar, descansar y apreciar el templo y sus alrededores, en este lugar pasamos un largo rato.

Dentro del templo
Templo Tenryu-ji



Después del templo, dimos un pequeño recorrido por el pueblo, donde por primera vez probé los helados de matcha, algo muy típico de Kyoto y que si visitas este lugar, debes probarlos, muy ricos (oishii desu ne).

¿Alguién quiere descansar?


Al final del recorrido acabamos en las orillas del río Oi, donde pasamos un momento ameno platicando y disfrutando el paisaje, el tiempo pasó tan rápido que cuando acordamos ya estaba oscureciendo y nuestros estómagos exigían comida. A pocos metros de donde nos encontrábamos habia un pequeño local de ramen y udon que no se si era por el hambre, pero estaba muy rico. En este lugar platicamos un poco con la señora y otro japonés que insistió, pese a nuestra negativa a invitarnos las bebidas, no hubó más opción que aceptarlas.

A orillas del río


Después de una rica cena, ya era un poco tarde, era momento de regresar a Kyoto, en este momento me dí cuenta que en Kyoto existen más de una compañia de trenes, llegué por JR y me regresaba por otra compañia llamada Hankyu, de este tren bajamos cerca del distrito de Gion, también conocido como el distrito de las Geishas, actualmente es un área donde hay diversos isakayas (bares japoneses). Estuvimos caminando por estas calles a orillas del río Kamo, hasta que entramos a un Isakaya para botanear un rato, es muy común que como botana te den "adamame", que son como chícharos salados, pese a que no me gustan los chícharos, el adamame me llegó a gustar.

Al salir del Isakaya si era un poco tarde, teníamos que apurarnos para tomar uno de los últimos trenes con destino a Kusatsu, nos despedimos de los demás, y tomamos un camión rumbo a la estación de Kyoto. Kyoto es una ciudad muy viva tanto de día como de noche, pese a ser algo tarde había mucha gente entrando y saliendo de la estación, sin mencionar que el camión venía a reventar, algo que contrastaba mucho con Kusatsu, que era el lugar donde vivíamos en ese momento.

Kyoto Tower, frente a la estación de Kyoto


Esta fué la primera de muchas visitas a Kyoto, esta ciudad tiene tantos atractivos y lugares por conocer, que necesitarás varios días para hacerlo, además es una ciudad muy festiva, constantemente se celebran muchos festivales , sin lugar a duda uno de los lugares obligatorios para visitar si vas a Japón.





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